domingo, 24 de abril de 2011

Mundo Místico

Por Pablo Estrada



Las ondas sinuosas murmuran arquitecturas enmarañadas
en tanto cierta entelequia transita eriales sin contraseña
y se desentiende extraviando la vista cansina y esquiva
ante imperiosas resonancias dilatas, difusas, distantes
hacia una desabrida conjugación de penumbra y vacío
rotunda como un doloso ensueño o un brusco despertar.

Existen esencias leves, fatuas, baladíes, cual sonrisas
en rostros aviesos, estremecidos o descompuestos
comparecen coloraturas de sables –ruidos violáceos
hay prudentes y perpetuas concreciones volatilizándose
bajo amenazadores alfeizares, sobre odres galeones
o en medio de coriáceas transverberaciones corporales.

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